4.10.2014

Paseando por...las pastelerías de la Rive Gauche de París

Hace unas semanas hice una visita fugaz a París coincindiendo con la gran concentración de contaminación atmosférica que había llegado la ciudad, la peor en décadas. Decidida a recorrerme algunas de las pastelerías míticas de la ciudad en muy  poco tiempo, decidí que lo mejor sería dirigirme hacia  la Rive Gauche, el distrito VI, donde se concentran la mayoría de las pastelerías que me interesaban.

Una vez atravesado el Sena, admirado Notre Dame, y hojeado Shakespeare&Co., nuestra primera parada fue la Pâtisserie Viennoise. Muy cerca de Le Jardin du Luxembourg se situa este establecimiento pintado de crema y caldera. Fue creado en 1928 y aún guarda la decoración original Art déco, es de esos sitios que tanto me gustan, lugares "con pátina".


 Lo descubrí hace muchos años en uno de esos crudos inviernos parisinos, y es el sitio ideal para resguardarse y recuperarse tomando una buena taza de chocolate bien caliente y amargo con su nata o comer alguna de sus especialidades como el Apfelstrudel o el Sacher Torte o cualquiera de sus dulces judíos con nueces o semillas de amapola como los Kiflis o los Stanglis. También se puede comer un ligero almuerzo com una ensalda y una quiche a buen precio. A mi me encanta su Île Flottante: 4,30€ ese merengue bañado en caramelo que podéis ver en la foto.
                                                                         

Nuestra próxima parada es uno de los grandes clásicos de la ciudad, Gérard Mulot, para muchos sus macarons son los mejores de la ciudad. Gimauves o nubes de todos los colores y sabores, espectaculares tartas de frutas y clafoutis, y un gran surtido salado del que destacaría su Coulbiac de Samón, salmón envuelto en pasta de brioche y salsa de mariscos. Nosotras nos quedamos con una de sus creacions dulces de  temporada, el Amaryllis, el que véis en la foto, es su versión gigante, un macaron de frutos secos, crema a la vainillla y frambuesas. La versión individual cuesta: 5,80€.
                                                                   
                                                                                 
De allí anduvimos hasta una de las bestias sagradas de la pastelería nacional, Pierre Hermé, en la rue Bonaparte. Para muchos es una peregrinación innevitable cuando visitan París, al igual que ir a Ladureé, para probar sus extravagancias y sus macarons de temporada. El interior es discreto y minimalista, un largo y estrecho pasillo en el que a medida que avanza la cola puedes ver todas las sofisticaciones dulces expuestas en su mostrador, desde chocolates hasta tartas con combinaciones de sabores exóticos sorprendentes. Nos quedamos con el mítico Ispahan: macaron de rosas, crema de rosas y litchis, más frambuesas. 7,50€.


De la Iglesia de Saint Sulpice pasamos a una callejuela cercana para conocer a un reputado pastelero japonés: Sadaharu Aoki. Pastelería francesa pero con ingredientes japoneses como el sésamo, el yuzu, o el té verde matcha. Fanáticos de los postres con té matcha, aquí podéis satisfacer todos vuestros sueños: croissants de té verde y almendras, pound cakes, mermeladas, eclairs y un largo etc confeccionado con matcha. Nos decantamos por un clásico de Aoki, su versión japonesa del clásico pastel Ópera, el Bamboo: bizcocho joconde de té verde, crema al té verde y chocolate. 5,75€.
                                                           

Ya que estábamos en el barrio no podíamos dejar de acercarnos, esta vez, a una panadería, "la panadería", otro de los templos de la gastronomía francesa, Polâine. Mundialmente famoso por su Miche Polâine, hogaza con harina de trigo molida a la piedra, sal marina y levadura natural, en esta panadería podemos encontrar otros productos como el pan de especias o las excelentes Punitions, unas galletas sablé de mantequilla perfectas.
                                                                                    

Al regresar a nuestro alojamiento ya al otro lado del río, en Le Marais, nos encontramos con esta pequeña joya de la pastelería creativa que está causando sensación en la capital francesa, Les Fées Pâtissières o sea," Las hadas pasteleras". Delicados pastelillos de  formato pequeño coronados con cremas llenan este pequeño espacio que de lejos parece una joyería al final de la  rue Rambuteau. 

Los de las fotos combinan: pasta de choux, crema al Ron, caramelo a la flor de sal y chantilly, bizcocho con crema de café, de chocolate y ganache de chocolate: 3,80€. Como se acababa de terminar la semana de la moda, cada pastelillo iba adornado con motivos relacionados con la moda, como esas gafas que sólo se me ocurre que puede ser una referencia a Yves Saint Laurent.

*Muy pronto, más sobre París...

3.28.2014

En el off-Barcelona: Somewhere Café y L'antic de la plaça




A 20 minutos del centro de Barcelona en ferrocarriles, en el off-Barcelona, y habiendo atravesado la montaña de Collserola, nos topamos con Sant Cugat. Es aquí donde podéis encontrar dos lugares singulares en los que tomar un buen café y comer un almuerzo ligero. Los dos se caracterizan por ser sitios muy personales, con un toque cosmopolita e informal, que apuestan por la simpleza y por una buena materia prima en todo lo que sirven, en definitiva por una cocina honesta.

El primero de ellos es el Somewhere Café. Ubicado en una vieja casa de pueblo, cuya rusticidad se ha conservado y enfatizado, su especialidad son los cafés y los brunches de los fines de semana. Se cuida especialmente la procedencia del café, en cuya elección intervienen los clientes a través de una cata, y la manera de realizarlo. 
Para éso está Marc, el barista, que despliega todo su arte cafetero a la hora de elaborar unos capuccinos, unos mocca o flat white, que son puras esculturas de crema, pero sobretodo, que son unos cafés soberbios.  A parte de los brunches de los fines de semana y de esos cafés excelentes, en el Somewhere Café se puede desayunar y merendar tortitas, muffins sin gluten, chocolate guinnes cake, carrot cake o scones servidos con su clotted cream y su mermelada de fresas sin azúcar, todo un lujo. 
                                                             
A la hora de la comida, Olly Melhuish,que había trabajado en el restaurante Enoteca, nos ofrece unos cuidadísimos platos en los que nunca falta una sorpresa o su toque personal para darle la vuelta a una simple tostada con salmón y queso fresco, a un curry verde o a unos huevos benedict. Lo que encandila de este  lugar, a parte de la gran calidad de la comida, es la atención al detalle en todo: desde cómo se sirve una simple infusión a ese trato cordial y cálido de Pau y de todo su equipo. 
También cabe decir que es un café muy dinámico porque cada semana se realizan talleres de manualidades, caligrafía, catas, etc. Y además, ahora que ha llegado el buen tiempo están ultimando la terraza con barbacoa que acabará de poner el punto veraniego al lugar. Croissants de Sacha, bocadillos con pan de Turris, el café de Cafés El magnífico, el no va más para un desayuno perfecto.

L'antic de la plaça tiene en común con el café anterior en que es otro de esos lugares en que los dueños te hacen sentir como en casa. Nacido con esa filosofía, de que los clientes sean como esos amigos que se acomodan en la cocina de casa con un copa  y que picotean algo mientras te ven cocinar, en L'antic de la plaça se respira un ambiente relajado, amistoso y lleno de luz.
Alèxia y Stefan escogieron un bar anclado en los setentas en el que apenas entraba nadie y lo han transformado en un espacio moderno, diáfano y desenfadado. Uno puede tomarse  una copa de vino con una tapa de mojama con picada catalana o sardinas ahumadas con Idiazabal en una  mesa de carpintero que hace de barra y desde la que se divisa la plaza del mercado viejo modernista con sus árboles en flor. Aquí también, como en el local anterior, el café y las infusiones provienen de Cafés El magnífico que ya es una garantía de calidad para quién sea exigente con el café y el té.


Desayunos y meriendas, copas y tapas, y el plato del día a la hora del almuerzo, es lo que puedes encontrar en este local con la cocina a la vista en la que se ofrece la posibilidad de hacer cenas para grupos en las que los propios clientes intervengan en su elaboración.

Somewhere Café
C/Sant Antoni,  56
De Lunes a Domingo
Sant Cugat del Vallès

L'antic de la plaça
C/ de l'Endevellada/  Plaça de Sant Pere
De Lunes a Sábado
Sant Cugat del Vallès
 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...